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Carta de Pilar, madre de acogida permanente

Oct 2, 2025 | Boletin 17 - 30/09/2025 | 0 Comentarios

Hace algunos meses decidí embarcarme en este vertiginoso viaje con el firme convencimiento de ayudar a una niña o un niño a vivir dentro de un entorno de confianza, cariño, reestructuración del vínculo y el apego, y, sobre todo, un entorno lleno de amor.

En este proceso no son pocas las dudas, miedos, inseguridades e inquietudes. Tampoco son pocas las ilusiones volcadas, las ganas, la esperanza y la explosión de amor que siento al pensar en ese pequeño que, aunque aún no sepa mi nombre ni yo el suyo, ya tiene un hueco en mi corazón.

En este tiempo he leído mucha documentación, libros, he visto documentales, he hablado con conocidos inmersos en el mundo del acogimiento y, sobre todo, he seguido el “día a día” de otras familias acogedoras que, a través de sus redes, han conseguido dar luz a tantas inseguridades y sosiego a muchos miedos.

Al final le pones un nombre y dibujas en tu mente esa historia que es suya y que ahora es nuestra. Y llega esa respuesta que marca el comienzo. La vida a veces es compleja de entender. No paraba de darle vueltas a esta realidad en el coche, de camino a la reunión donde me contarían más detalles sobre el ofrecimiento de acogida para el que me habían llamado.

A nivel familiar estábamos en un momento complejo y me costaba emocionarme como siempre imaginé. De hecho, al llegar me preguntó mi técnico si estaba nerviosa, y no, realmente no lo estaba.

Nos sentamos y vino el director de la residencia donde vivía el pequeño. A medida que iba adentrándose en su historia, en cómo es, en lo que le gusta y en lo que necesita, mi mente se olvidó por unos instantes de todo y se entregó a ella y a lo que sería nuestro “nosotras”.

Fue una hora y media de reunión en la que os recomiendo no llevar mil preguntas ni anticipar qué queréis saber. En mi caso, la persona que vino a hablarme de ella fue narrando cómo la conocieron, cómo era en el día a día, qué sabían de su vida, qué le gustaba y qué necesitaba. En esa conversación fui entendiendo quién era y quién necesitaba que fuera yo.

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